Con una visión centrada en la justicia social y el desarrollo desde las comunidades, el gobernador Alejandro Armenta avanza en la implementación de la estrategia estatal Banca de la Mujer, una política pública que fortalece la riqueza comunitaria y apuesta por el liderazgo femenino en todo el territorio poblano.
Educación financiera para transformar comunidades
En los primeros 100 días de su gobierno, Armenta ha destinado casi 64 millones de pesos a comités comunitarios encabezados por presidentas y tesoreras, mujeres responsables de administrar de manera transparente los recursos para el desarrollo de obras y proyectos locales.
“En México es tiempo de mujeres, con la primera mujer presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum”, expresó el gobernador, al destacar que el desarrollo comunitario será encabezado prioritariamente por mujeres organizadas.
A lo largo de este año se proyecta una inversión de 200 millones de pesos en obras comunitarias, siempre bajo la supervisión directa de estos comités ciudadanos, lo que asegura la correcta ejecución y evita imposiciones ajenas a las necesidades reales.
Créditos con sentid1o social
Uno de los ejes del programa Banca de la Mujer es el acceso a créditos con tasas preferenciales, que van desde 20 mil hasta casi un millón de pesos. El objetivo: liberar a las mujeres emprendedoras de deudas impagables y brindarles herramientas para consolidar sus negocios.
Este año, el fondo se duplicó de 50 a 100 millones de pesos, y con el apoyo de inversionistas, se busca alcanzar una bolsa cercana a 500 millones de pesos, orientada exclusivamente a proyectos liderados por mujeres.
Compromiso con la equidad y la transparencia
El mandatario reiteró que la ejecución de estos recursos debe mantenerse con honestidad, calidad y transparencia, recordando el principio de que “el poder solo se vuelve virtud cuando se pone al servicio de los demás”, como lo ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum.
Finalmente, Alejandro Armenta exhortó a las comunidades a participar activamente en la vigilancia del uso del dinero público, asegurando que las obras respondan a sus verdaderas necesidades.
Con esta estrategia, el Gobierno de Puebla apuesta por un modelo de desarrollo incluyente, justo y sustentado en el liderazgo de las mujeres como agentes de cambio y transformación social.











